viernes, 24 de mayo de 2013

Literatura China y Japonesa

La literatura china y japonesa se enfoca en el budismo, el cual se origina en el norte de India y llega a China a través de los comerciantes. El budismo se enfoca en las enseñanzas de Sidartha Gautama el cual vivio alrededor del siglo V a.C en el norte de  India. 


Sidartha Gautama, también conocido como Buda


El budismo ha ayudado a dar a conocer el lenguaje y la adopción de valores humanistas, el cual renuncia al mundo material. La religión budista no tiene dioses, tiene guías espirituales, creen en el Darma o destino y en las cuatro nobles verdades las cuales son:

1. La vida tiene sufrimiento: Según esta religión todo es sufrimiento; el nacer es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, etcetera. En definitiva la causa de todo el sufrimiento es el mundo material, debemos encontrar  una armonía entre mente y cuerpo y no apegarnos de lo material.

2. La causa de Duhkha: Es la búsqueda del placer del ser humano, nosotros creemos que un acto, logro, objeto , persona o entorno nos llevara a la satisfacción permanente del "yo", cuando el "yo" no es mas que una fabricación impermamente de la mente.
 

3. Existe un cese de Duhkha: Según esta religión a través del aprendizaje de la observación de los procesos considerados como ignorantes y alimentados por los tres fuegos se empieza a crear la base de su cese. 
  



4. Existe un noble camino para lograr este cese: La forma para eliminar a Duhkha es al camino de la sabiduría, la ética y la meditación, y se logra siguiendo el Octuple (sabiduría, visión o comprensión correcta,  pensamiento o intención correcta, medio de vida correcto, disciplina mental o cultivo meditativo, esfuerzo o diligencia correcta, conciencia del presente o atención correcta y concentración
 o meditación correcta). 




El budismo también esta enfocado en los principios de ahimsa (no hacer daño) y en el camino medio (moderación no reprimir ni tampoco aferrarse a lo material). 

La ética budista se basa en 5 conceptos: 

1. Respetar la vida 
2. Evitar tomar no que no es dado 
3. Tener una conducta sexual correcta
4. Hablar de forma buena y sin mentir 
5. No tomar alimentos que alteren la mente 

Los monjes budistas siguen demasiadas normas muy estrictas y están descritas en el texto Vinaya Pitaka. Algunos monjes zen pueden casarse y trabajar. 
La meditación tiene dos componentes llamados Samatha (calma mental)  y Vipassana (conocimiento directo). 
 

Los budistas siguen dos trilogías muy importantes que son: 


La Rueda de la Vida

Según esta religión nuestra vida en la Tierra es para mejorar la condición personal y des encadenarnos del ciclo continuo de la reencarnación que nos da el karma.




La rueda de la vida esta hecha de 4 círculos concentricos y muestra las causas reales del sufrimiento, no de una forma pesimista sino ofreciendo la posibilidad de redención o nuestra poca existencia. En el circulo central, en el nivel mas bajo hay 3 animales conectados a un ciclo sin fin, un cerdo, una serpiente y un gallo, cada uno surgiendo del otro en modo de danza macabra. 

Estos tres animales son símbolos de de los llamados 3 venenos; el gallo, del que nace la serpiente representa la codicia, la avaricia, la vanidad o la lujuria con la sensación de culpa o miedo. La serpiente representa la agresión y  el egoísmo. Y el cerdo representa la ignorancia con unas orejas tan grandes que le cegan los ojos y apenas puede conocer lo que sucede a su alrededor. 

Resumiendo, nuestros esfuerzos por satisfacer frustrados deseos, están simbolizados por el gallo, y lo hacen por medio de la agresión (serpiente), haciéndonos insensibles e ignorantes (cerdo). Esta ignorancia nos empuja hacia el egoísmo y así renace de nuevo el gallo, condenándonos al ciclo imparable de la rueda del Sámsara. 

Junto al círculo central, hay un banda concéntrica dividida en dos mitades verticales. Una está en colores claros y brillantes mientras que la otra es oscura. La parte clara representa a los que siguen la senda correcta, alcanzando una ascensión espiritual. En la parte oscura están los individuos que han elegido el camino de la oscuridad y asi van descendiendo hacia las tinieblas. 

Iluminación e ignorancia


Nuestras vidas se hallan dominadas esencialmente por dos fuerzas contradictorias: el impulso interior que nos mueve a adquirir nuevos niveles de conciencia y el peso mortal de nuestra ignorancia que nos empuja hacia horizontes mucho más limitados.
Nuestra tarea, para trabajar en la senda del espíritu, tiene que consistir en permitir a estas fuerzas naturales interiores llevarnos hacia delante y desatarnos de la ignorancia. Este impulso interior, no es otro que el que nos mueve hacia el estado de Buda, de Budeidad, que está latente dentro de cada uno de nosotros, oculto por la ignorancia.






Más hacia el exterior, encontramos otro círculo dividido en seis porciones, cada una de las cuales representa un nivel de existencia condicionada. Y se llama así, condicionada, porque es consecuencia de nuestras propias acciones a través del karma. Así: 
Estados de la existencia. Karma


Reino del Infierno: 
En pinturas budistas (así como en la tradición judéo-cristiana de Occidente), se suele describir el infierno como un lugar de intenso dolor y de tormento presidido por demonios, con una temperatura insoportablemente caliente, aunque también haya partes frías en donde la tortura la produce el hielo. 
No es un lugar eterno, pues todo proceso es impermanente y un estado particular, dura tanto como determinan las condiciones por las que el ser toma la presente existencia. Es un lugar de depuración del karma. 

El Reino de los Infiernos


El Reino de los Espiritus Hambrientos:
Aquí se amontona un conjunto de patéticas 
criaturas, con colores pálidos, humeantes como si 

surgieran de entre la niebla, obsesionadas
 siempre por una insaciable hambre y sed,
 tambaleándose sobre sus débiles piernas 
en busca de sustento.
No viven sino para el comer y el beber,
 nunca tienen suficiente y todo les deja
insatisfechos y cuando consiguen algo, siguen
 quedándose tan insatisfechos como antes.

Es la personificación de la mente en la que 
predomina el ansia permanente.

Reino de los Animales: 
Este es el ámbito de la vida del cuerpo. Todo el esfuerzo se suele aplicar a conseguir la satisfacción física de nuestros deseos y de nuestra seguridad corporal.
Se rehúsa todo esfuerzo por trascender y ver un poco más allá de las necesidades que el cuerpo nos exige, lo que marca un horizonte muy estrecho en nuestras vidas.



El Reino de los Titanes: 
Los titanes solo conocen el arte de la guerra. No contentos con lo que poseen, estos gigantes se precipitan sobre cualquier lugar donde haya bienes apetecibles y tratan de conseguirlos de la manera que sea.
Su ansia no proviene del deseo o de la avaricia, sino porque envidian lo que otros poseen. No es que no estén contentos con lo que hacen, sino que están descontentos por lo que otros tienen.

El Reino de los Humanos: 
Es nuestro mundo de experiencias vitales. El nacimiento de una criatura se considera un importante acontecimiento que da lugar a la creación de una nueva vida espiritual que contiene en su germen el equilibrio entre el placer y el dolor, los dos polos que marcan la dirección de nuestras conductas. Para el Budismo, este es un estadio muy importante ya que contiene las oportunidades para una nueva realización espiritual.

El Reino de los Cielos 
La palabra que se usa en Pali y en Sánscrito para referirse a dios, proviene de una raíz que significa "brillar". Los dioses son los radiantes seres que viven en una inagotable fuente de placer y de gozo.

El que ha alcanzado el objetivo espiritual es el que ha creado su cielo en la tierra, el que ha evolucionado en si mismo hacia un ser superior espiritualmente. Es curioso el hecho de que en el dibujo, los dioses parecen compartir las mismas experiencias sensitivas que los humanos, aunque de una manera más especial, todo ello para indicar que el supremo conocimiento en la tierra nos acerca progresivamente a estas cotas de luz. 


El círculo más exterior está dividido en 12 partes, cada uno correspondiente a una etapa del ciclo de causa y efecto, que mantiene al ser atrapado entre los seis reinos periódicos anteriormente comentados. 







   







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